¿Qué hacer en caso de sumersión?
La
consecuencia más importante de la sumersión prolongada bajo el agua, sin
respiración, es la hipoxemia. Este es el factor crítico para determinar la
evolución de la víctima.
En
el proceso de recuperación normal de una persona semiahogada, la hipoxia es
irreversible. Por tanto, el factor determinante del pronóstico neurológico es
la rapidez con que se instaura la reanimación cardiopulmonar y se recupera la
respiración espontánea y la contracción cardíaca. En consecuencia, un tratamiento
de reanimación debe iniciarse siempre, en el mismo lugar del accidente.
Generalmente
se desconocen antecedentes del accidente por inmersión, debido a que los
rescatistas no saben cuánto tiempo lleva la víctima sumergida. No obstante, hay
algunos datos que hay que tener en cuenta:
Lo
más importante es extraer a la víctima del lugar del ahogamiento e iniciar
prontamente las medidas de reanimación.
El
tratamiento de reanimación debe iniciarse en el lugar del accidente.
Si
la víctima comienza a toser o a escupir agua por su nariz y boca, hay que
ponerlo de lado, esto ayuda a evacuar el agua de los pulmones. Además, debe
mantener la cabeza más baja que el resto del cuerpo, lo que reduce el riesgo de
que el agua retorne a los pulmones.
“Nunca
intentar rescatar a alguien que está más allá de sus posibilidades físicas, la
idea es evitar que hallan más víctimas”.
Algunos factores de Riesgo:
Edad: Los menores de edad que se
encuentran sin supervisión de un adulto responsable, los adultos mayores y las
personas con discapacidad son la población más propensa a sufrir accidentes de
este tipo.
Sexo: Los hombres presentan un
índice de mortalidad mayor que el que ostentan las mujeres; lo mismo ocurre en
el caso de muertes por inmersión. Los hombres están más expuestos al riesgo de
ahogamiento y tienen más probabilidades de sufrir un episodio de ahogamiento no
mortal. Los estudios del tema, indican que los varones se exponen más al agua y
realizan prácticas más arriesgadas como, por ejemplo, bañarse en lugares
prohibidos, en solitario, tras haber consumido alcohol, etc.
Acceso al agua: Los
niños que viven cerca de puntos o cursos de agua al aire libre, corren especial
peligro de este tipo de muerte accidental. Además, en las localidades donde
existen actividades económicas vinculadas al agua, como la pesca, suelen
registrarse mayores cantidades de muertes por inmersión.
Otros factores de mayor riesgo de ahogamiento:
· - Lactantes, menores de edad y
adultos mayores sin vigilancia en bañeras o piscinas.
· - Embarcaciones poco seguras o
inadecuadas para condiciones climáticas adversas, carentes de dispositivos
flotantes.
· -- Consumo de alcohol cerca o
dentro del agua.
· -- Enfermedades preexistentes
(epilepsia, problemas cardiacos, etc.).
· - Catástrofes naturales como
inundaciones.
