Publicado 11
Agosto 2015
En la actividad padres y pequeños pudieron disfrutar de
dos horas de entretención acompañados de payasos, golosinas y el cariño de los
privados de libertad.
Caras alegres y sonrientes fueron las que se vieron este
fin de semana en las diferentes unidades penales de la Región. La causa la
celebración del Día del Niño, fecha que convocó a los hijos e hijas de los
internos en torno al baile, la música y la entretención.
Tanto en el Complejo Penitenciario de Rancagua como en el
Centro de Detención Preventiva de Peumo, los internos junto a los funcionarios
de Gendarmería y los encargados de la concesionaria Siges en el caso de la
primera Unidad y de la ayuda de la
Municipalidad de San Vicente, Peumo y las Cabras, en el caso de la Unidad tradicional, se juntaron para ahorrar y
comprar todo lo necesario para que la fiesta a la niñez se convirtiera en una
celebración que los niños recordarían por siempre.
En la unidad
concesionada la fiesta se realizó el viernes, allí más de 40 internos
trabajadores junto a un grupo de internas con buena conducta pudieron disfrutar
de la magia y los colores, llevados hasta la Unidad y donde por más de dos
horas ellos junto a sus hijos volvieron a ser pequeños y bailaron al ritmo de las
canciones de moda.
En tanto en la C.D.P. de Peumo, la celebración fue el
domingo y estuvo a organizada por el l
encargado de deportes, funcionario de Gendarmería de Chile, sargento segundo Luis Tapia, quien junto a otros
funcionarios y a una delegación de la municipalidad llevaron alegría a los pequeños de mano de un payaso y de un cantante, quienes a través
de juegos y cantos lograron encantar a grandes y chicos.
Para el funcionario de Gendarmería de Chile, sargento
segundo Luis Tapia, la actividad se
convirtió en una gran fiesta, ya que “los niños estaban felices y los adultos
pudieron disfrutar y volver a ser pequeños”, dijo.
Finalmente el director regional (s) de Gendarmería de
Chile, teniente coronel Manuel Palacios, destacó la posibilidad que tiene los
privados de libertad de disfrutar estas celebraciones, ya que “esto es una
muestra de que la familia es el motor de la reinserción social. Se puede ver en
las caras que tienen los internos que reciben a sus hijos”, comentó.
